domingo, 30 de noviembre de 2014

Coma

- Imbécil.
- ¿Eh? ¿Qué pasa?
- Usted es un imbécil. Hizo un gesto de que iba a pararse y se quedó sentado.
- ¡Yo no hice nada!
- Sí, lo hizo. Se despertó, se agarró de acá, levantó un poco el culo mirando por la ventanilla y después se quedó sentado.
- ¿Estaba obligado a bajarme?
- ¡No me haga preguntas boludas! ¿No ve que yo me quiero sentar hace rato? Y usted hace ese gesto, me hace desear apoyar el culo y al final no se baja.
- Disculpe si mi gesto lo hizo confundir, pero usted es bastante pelotudo. Fíjese que cada asiento tiene este cartelito electrónico donde los que nos sentamos anotamos cual es nuestra parada. Así, a medida que sube la gente que se tendrá que quedar parada, van eligiendo si quieren quedarse al lado del que se baja más rápido. ¿No lo había notado?
- Es que soy disléxico, leo muy mal. Aparte no conozco mucho sobre calles, no sabría que parada está antes.
- Pero es que las pantallas no despliegan el nombre de las paradas, sino que, al tipear la parada el sistema muestra un número que indica el orden en el que van a ir bajándose los pasajeros.
- Es que tampoco sé contar.
- Ni siquiera hace falta saber los números, mire: el número uno siempre titila. Basta con que se ubique al lado de quien tiene el cartelito titilando.
- Tampoco puedo distinguir entre algo que titila y algo que no.
- ¡Ah bueno! ¿Tampoco puede escuchar el sonido que avisa que ese pasajero queda primero en bajar?
- No, soy sordo.
- ¿Y cómo puede escucharme a mí?
- Estoy leyendo sus labios, imbécil.
- Bueno, dele, siéntese.
- No gracias, bajo en la próxima.
- Yo también.
- Creo que somos la misma persona.
- ¿Estamos hablando solos?
- Vos estás hablando solo, yo soy tu amigo imaginario, el sordo disléxico, ¿te acordás?
- ¡Uy! Desde los siete años que no te veo, ¡Qué cambiado estás!
- Estoy más gordo, ¿viste?
- ¿Cómo me encontraste?
- No te encontré, me estás volviendo a ver porque tuviste un accidente y estás en coma. No estás despierto ahora mismo.
- ¡Ay la puta madre! Debí haber imaginado que era muy delirante lo de los asientos.
- Sí, no te pude seguir el hilo.
- Igual, creo que es buena idea. Si despertase, me haría millonario.
- Ninguna empresa de colectivos pagaría algo así.
- ¡Yo pagaría más por subir a un colectivo como este!
- Nos pasamos de la parada.
- ¿Qué importa? Esto es sólo un sueño que estoy teniendo en estado de coma.
- Sí, pero esa señora parece haberse enojado porque tu cartelito titilaba y no te bajaste.
- ¡Este es mi sueño y hago lo que quiero! Creo que voy a hacerle el amor a la señora...
- ¡Yuk!

- No se lo cuentes a nadie.




Fabioniq 2014

No hay comentarios:

Publicar un comentario