- Imbécil.
- ¿Eh?
¿Qué pasa?
- Usted
es un imbécil. Hizo un gesto de que iba a pararse y se quedó sentado.
- ¡Yo no
hice nada!
- Sí, lo
hizo. Se despertó, se agarró de acá, levantó un poco el culo mirando por la
ventanilla y después se quedó sentado.
- ¿Estaba
obligado a bajarme?
- ¡No me
haga preguntas boludas! ¿No ve que yo me quiero sentar hace rato? Y usted hace
ese gesto, me hace desear apoyar el culo y al final no se baja.
-
Disculpe si mi gesto lo hizo confundir, pero usted es bastante pelotudo. Fíjese
que cada asiento tiene este cartelito electrónico donde los que nos sentamos
anotamos cual es nuestra parada. Así, a medida que sube la gente que se tendrá
que quedar parada, van eligiendo si quieren quedarse al lado del que se baja
más rápido. ¿No lo había notado?
- Es que
soy disléxico, leo muy mal. Aparte no conozco mucho sobre calles, no sabría que
parada está antes.
- Pero es
que las pantallas no despliegan el nombre de las paradas, sino que, al tipear
la parada el sistema muestra un número que indica el orden en el que van a ir
bajándose los pasajeros.
- Es que
tampoco sé contar.
- Ni
siquiera hace falta saber los números, mire: el número uno siempre titila.
Basta con que se ubique al lado de quien tiene el cartelito titilando.
- Tampoco
puedo distinguir entre algo que titila y algo que no.
- ¡Ah
bueno! ¿Tampoco puede escuchar el sonido que avisa que ese pasajero queda
primero en bajar?
- No, soy
sordo.
- ¿Y cómo
puede escucharme a mí?
- Estoy
leyendo sus labios, imbécil.
- Bueno,
dele, siéntese.
- No
gracias, bajo en la próxima.
- Yo
también.
- Creo
que somos la misma persona.
-
¿Estamos hablando solos?
- Vos
estás hablando solo, yo soy tu amigo imaginario, el sordo disléxico, ¿te
acordás?
- ¡Uy!
Desde los siete años que no te veo, ¡Qué cambiado estás!
- Estoy
más gordo, ¿viste?
- ¿Cómo
me encontraste?
- No te
encontré, me estás volviendo a ver porque tuviste un accidente y estás en coma.
No estás despierto ahora mismo.
- ¡Ay la
puta madre! Debí haber imaginado que era muy delirante lo de los asientos.
- Sí, no
te pude seguir el hilo.
- Igual,
creo que es buena idea. Si despertase, me haría millonario.
- Ninguna
empresa de colectivos pagaría algo así.
- ¡Yo
pagaría más por subir a un colectivo como este!
- Nos
pasamos de la parada.
- ¿Qué
importa? Esto es sólo un sueño que estoy teniendo en estado de coma.
- Sí,
pero esa señora parece haberse enojado porque tu cartelito titilaba y no te
bajaste.
- ¡Este
es mi sueño y hago lo que quiero! Creo que voy a hacerle el amor a la señora...
- ¡Yuk!
- No se
lo cuentes a nadie.
Fabioniq 2014

No hay comentarios:
Publicar un comentario